lunes, junio 19, 2006

Del Cabaret y otras historias

El sábado por la noche fue mi mejor noche en mucho tiempo. Disfrute, reí, bailé (si Vane, aunque tu no lo viste, bailé.... no haberte ido jejeje) Gracias a nuevas amistades estoy descubriendo distintos Madrid, partes de la ciudad que para mi estaba dormida, o que simplemente desconocía. Nunca es tarde si la dicha es buena, que dicen. Y una, que es de mente abierta, se ha sumergido de lleno en ese nuevo mundo. Y lo digo con la inocencia de quien no conoce el mundo gay y disfruta de cada nuevo detalle. No es porque esté de moda, no es porque sea guay tener amigos gay... simplemente es porque me gusta saber que con casi treinta años, aún me quedan muchas vidas que vivir, muchas cosas que descubrir, muchos amigos que hacer.
La gente va y viene, como ya dije en una ocasión, y es agradable saber que a la vuelta de la esquina puedes encontrar gente tan válida o mas que los que se fueron. Y también reconforta saber que la gente que siempre está es porque de verdad merece la pena (gracias Vane, aprecio enormemente tu amistad, tu cariño, tus sonrisas y tus abrazos....)
Indiscutiblemente, amigos y amigas, LIVE IS A CABARET.... COME TO THE CABARET!!!

domingo, junio 04, 2006

Nuevo trabajo, nuevas reglas del juego

Siempre me sorprende pensar que cada nuevo trabajo es un cambio radical en tu forma de ver las cosas.
Quiero decir que todos en este mundo nos movemos por reglas, por normas que nos fijan o bien nuestros jefes o bien el médico de turno o bien nuestros padres. Cada vez que uno de esos factores se modifica o desaparece, se nos entregan como si de un librillo se tratara nuevas normas para jugar.
Lo he experimentado estas dos últimas semanas. Hace poco que he cambiado de trabajo y es todo tan distinto que me esta costando a acostumbrarme. Es decir, en el otro, el de la tienda, tenía que pedir permiso hasta para ir a mear, estaba acostumbrada a que me tuvieran que decir "Montse, vete a comer". En el nuevo eso ya no es válido. Aquí simplemente me tengo que levantar e ir al servicio, sin dar explicaciones. Llegan las 13:30 y únicamente cogo mi bolso y digo "Chicas, me voy a comer!". Puedo levantarme si quiero ya tomar el aire o navegar por internet si no tengo trabajo.
Es un poco extraño, pero a la vez reconfortante que confíen tanto en tí.
Quizás también influya que estaba tan harta de la tienda, de sus miserias, de sus cámaras vigilantes las 8 horas que pasaba allí, de sus encargados, sus gerentes y sus portugueses; que ahora es como si este nuevo lugar en el que me siento tan apoyada y no vigilada, fuera el paraíso.
Tengo un contrato de 3 meses con la ETT, pero todo apunta a que pasaré esa prueba y me haré con un huequito en esa oficina.
Trataré de que así sea.