lunes, mayo 15, 2006

Morir para vivir

Aún hoy, después de casi tres años desde mi operación, siento una tremenda gratitud a todos los que me ayudaron a levantarme, los que me animaron y me apoyaron en aquellos momentos tan complicados. Por supuesto, me agradezco a mi misma el haber hecho acopio de toda la fuerza necesaria para dejarme ayudar y para que, aquel día en aquella habitación de hospital, pusiera un pie delante del otro volviendo de nuevo a enfrentarme a la vida. Fue duro y doloroso, pero reforzó mis ganas de vivir.
Y, sin embargo, oigo historias como la de Jorge Léon y comprendo su decisión. Precisamente porque todos los seres humanos tenemos unas enormes ganas de vivir (bueno casi todos) ellos piden morir. Porque si una persona pierde su dignidad, si no se siente con fuerzas para seguir se ha de poder decidir morir.
Los católicos piensan que el cielo es un lugar donde siempre serán dichosos, donde se reencontrarán con los seres queridos perdidos, que es el premio a toda una vida. Los que no lo somos vemos la muerte como el fin de algo que comenzó sin pedirlo, como el "the end" que sale en la pantalla del cine cuando termina la película. Pero, por lo menos para mi, esa película se puede volver a ver tantas veces como uno quiera; por eso, siento que es posible una reencarnación. Y, siempre según mi pensamiento, ¿qué sentido tiene seguir alargando una agonía si puede que a la vuelta de la esquina tengas otra vida esperando?
Los sufrimientos es mejor evitarlos o padecerlos lo antes posible, por lo tanto es de egoístas agarrarse a la posibilidad de que ese familiar, amigo, marido, mujer, que se encuentra postrado en la cama tetrapléjico, pentapléjico o enfermo terminal de cualquier otra dolencia, pueda arañar minutos, horas, días o meses a la muerte aún pagando el alto precio del dolor o incluso el de su propia dignidad.
Cada uno debería ser dueño de su propia vida y dirigirla como un timón de un barco hacia el puerto que mas deseara. Sin que los demás se permitieran el lujo de prejuzgarle, sin que nadie fuera mas que nadie.
Por todo eso he decidido escribir mi testamento vital, firmarlo y hacerlo llegar a todos los que me rodean y me quieren, con la seguridad de que serán fieles a mis deseos y no alargaran mi vida inútilmente si es que necesitara hacer uso de mi DERECHO A MORIR DIGNAMENTE.

jueves, mayo 11, 2006

Perdut en la ciutat (Perdido en la ciudad)

Serrat es para mi un verdadero poeta. Sus letras, sus poemas significan para mi mucho mas que otras cosas de mi vida. Desde que era pequeña, recuerdo a mi madre tarareando Mediterraneo. Esta es una de sus última canciones que me ha descubierto un buen amigo (gracias Víctor por ser mi apoyo en estos momento tan duros.)

La pongo en catalán y en castellano. Elegid vosotros mismos el idioma, yo sin duda alguna me quedo con el catalán.

Perdut en la ciutat

Letra y Música de J.M. Serrat

Deixares el mas sense acomiadar-te de ningú
i des de llavors mai més no hem sabut res de tu.
Em va dir la dona
del de la tafona,
que per Barcelona
vas fent.
I baixí a trobar-te
cansat d'esperar-te
i d'escriure cartes
al vent.

Infructuosament busco els teus ulls blaus per tot arreu.
De remenar la ciutat, en trec un mal de peus.
No sé, ho pots ben creure,
si caminar o seure.
Per más que et vull veure
no et veig.
Als de la muntanya
la ciutat estranya
ens causa migranya
i mareig.

Ep...
Sóc jo.
Que no em sents...?
Perdut en la ciutat,
només vull saber su estàs bé.
Si t'agrada el mar.

Ep...
Sóc jo.
Que no em sents...?
Què he de fer amb el gat
que amb les presses vas deixar-te,
com a mi, oblidat?

Engego coloms missatgers però perdem el rumb.
Encend un foc al terrat u faig senyals de fum.
Però un cop d'oratge
barreja el llenguatge
i escampa el missatge
per cel.
Cruel la fortuna
bufa i se'n riu, d'una
rescatada lluna
de mel.

Omplo una ampolla amb versos d'amor i dol per tu
i la llanço al mar pregant l'ajuda de Neptú
però una ona fera
l'esclafa amb fal-lera
contra l'escullera
del moll
i veig com naufraga
una altra vegada
l'esperança errada
del foll.

Ep...
Sóc jo.
Que no em sents...?
Perdut en la ciutat,
només vull saber su estàs bé.
Si t'agrada el mar.

Ep...
Sóc jo.
Que no em sents...?
Què he de fer amb el gat
que amb les presses vas deixar-te,
com a mi, oblidat?

Demà de matí, vençuts, tornarem el gat i jo
on les gallines no ponen i les geranis no fan flor.
On sense alegria
em troben els dies
mirant-me la via
del tren.
Em dol, a la butxaca,
la foto, tan maca,
de tu, jo, la vaca
i el nen.

Ep...
Sóc jo.
Que no em sents...?
No em sents...?
No em sents...?


PERDIDO EN LA CIUDAD

Dejaste la masía sin despedirte de nadie
y desde entonces no hemos vuelto a saber de ti.
Me dijo la mujer
del de la almanzara
que por Barcelona
vas tirando.
Y bajé a buscarte
cansado de esperarte
y de escribir cartas
al viento.

Infructuosamente busco tus ojos azules por todas partes.
Rebuscar en la ciudad me da dolor de pies.
No sé, puedes creerme,
si andar o sentarme.
Por más que deseo verte
no te veo,
A los de la montaña
la ciudad extraña
nos causa migraña
y mareo.

Eh...
Soy yo
¿No me oyes...?
Perdido en la ciudad,
sólo quiero saber si estás bien.
Si te gusta el mar.

Eh...
Soy yo
¿No me oyes...?
¿Qué tengo que hacer con el gato
que con las prisas te dejaste,
como a mí, olvidado?

Suelto palomas mensajeras pero pierden el rumbo.
Enciendo un fuego en la azotea y hago señales de humo.
Pero un golpe de viuento
revuelve el lenguaje
y desperdiga el mensaje
por el cielo.
Cruel la fortuna
sopla y se ríe de una
rescatada luna
de miel.

Lleno una botella de versos de amor y duelo por ti
y la lanzo al mar rogando la ayuda de Neptuno
pero una ola fiera
la rompe con ganas
contra el rompeolas
del muello
y veo como naufraga
otra vez
la esperanza errada
del loco.

Eh...
Soy yo
¿No me oyes...?
Perdido en la ciudad,
sólo quiero saber si estás bien.
Si te gusta el mar.

Eh...
Soy yo
¿No me oyes...?
¿Qué tengo que hacer con el gato
que con las prisas te dejaste,
como a mí, olvidado?

Mañana por la mañana, vencidos, regresaremos el gato y yo
allí donde las gallinas no ponen y los geranios no dan flor.
Donde sin alegría
me encuentran los días
mirando la vía
del tren.
Me duele, en el bolsillo,
la foto, tan bonita,
de ti, de mí, la vaca
y el niño.

Eh...
Soy yo
¿No me oyes...?
¿No me oyes...?
¿No me oyes...?