Morir para vivir
Aún hoy, después de casi tres años desde mi operación, siento una tremenda gratitud a todos los que me ayudaron a levantarme, los que me animaron y me apoyaron en aquellos momentos tan complicados. Por supuesto, me agradezco a mi misma el haber hecho acopio de toda la fuerza necesaria para dejarme ayudar y para que, aquel día en aquella habitación de hospital, pusiera un pie delante del otro volviendo de nuevo a enfrentarme a la vida. Fue duro y doloroso, pero reforzó mis ganas de vivir.
Y, sin embargo, oigo historias como la de Jorge Léon y comprendo su decisión. Precisamente porque todos los seres humanos tenemos unas enormes ganas de vivir (bueno casi todos) ellos piden morir. Porque si una persona pierde su dignidad, si no se siente con fuerzas para seguir se ha de poder decidir morir.
Los católicos piensan que el cielo es un lugar donde siempre serán dichosos, donde se reencontrarán con los seres queridos perdidos, que es el premio a toda una vida. Los que no lo somos vemos la muerte como el fin de algo que comenzó sin pedirlo, como el "the end" que sale en la pantalla del cine cuando termina la película. Pero, por lo menos para mi, esa película se puede volver a ver tantas veces como uno quiera; por eso, siento que es posible una reencarnación. Y, siempre según mi pensamiento, ¿qué sentido tiene seguir alargando una agonía si puede que a la vuelta de la esquina tengas otra vida esperando?
Los sufrimientos es mejor evitarlos o padecerlos lo antes posible, por lo tanto es de egoístas agarrarse a la posibilidad de que ese familiar, amigo, marido, mujer, que se encuentra postrado en la cama tetrapléjico, pentapléjico o enfermo terminal de cualquier otra dolencia, pueda arañar minutos, horas, días o meses a la muerte aún pagando el alto precio del dolor o incluso el de su propia dignidad.
Cada uno debería ser dueño de su propia vida y dirigirla como un timón de un barco hacia el puerto que mas deseara. Sin que los demás se permitieran el lujo de prejuzgarle, sin que nadie fuera mas que nadie.
Por todo eso he decidido escribir mi testamento vital, firmarlo y hacerlo llegar a todos los que me rodean y me quieren, con la seguridad de que serán fieles a mis deseos y no alargaran mi vida inútilmente si es que necesitara hacer uso de mi DERECHO A MORIR DIGNAMENTE.
