domingo, abril 23, 2006

No es tan importante al fin y al cabo

¿Cuántas veces no sentimos derrotados por cosas que en realidad no son tan importantes?
Siento que las relaciones personales no son tan especiales como nosotros las queremos hacer, que las miradas y las sonrisas se desvanecen en el tiempo y dejan de ser ese momento que siempre quisiste recordar. Y sin embargo, sé que si esas personas son tan importantes en mi vida, volverán solas y que sino lo hacen es que no eran para mi.
El optimismo es un invento inservible para todos los que día tras día nos obcecamos en no ver más allá de las nubes que cubren nuestro cielo. El optimismo esta bien para la gente que prefiere mirar hacia adelante sin ninguna protección, solo la de su sonrisa y sus esperanzas. ¿Y qué si algo sale mal? Me volveré a levantar.
Los pesimistas somos distintos. Claro que nos levantamos de nuevo!!! Faltaría mas, si no lo hicieramos no abriríamos los ojos cada mañana. Los dejaríamos cerrados porque el último golpe de la vida fue mortal. Pero lo hacemos de otra forma. Sin grandes sonrisas ni aspavientos alegres y positivos. Mas bien son quejidos y resoplos. Porque a nosotros nos parece que nos cuesta mas mirar al frente que a los demás.
Es mentira, esa es la gran mentira de los pesimistas. A todos nos debería costar lo mismo. Lo único es que nosotros mismos hacemos que nos cueste mas.
En fin, todo esto para decir que el trabajo, el amor, la amistad, la soledad, el mal tiempo; todo eso no es tan importante al fin y al cabo como el sentirte bien contigo mismo y estar vivo para disfrutarlo.

lunes, abril 17, 2006

nubes de tormenta

El cielo está oscuro. Cientos de nubes se agolpan avisando de algo que aún no ha pasado. Está empezando a ser habitual en este Madrid desdibujado y abarrotado de gente que la lluvia casi nunca llegue. Como si la naturaleza quisiera castigarle, iniciando vientos, reuniendo nubes para que luego no ocurra nada.
Miro a la ventana de esta buhardilla y veo la "Puerta de Europa" (es decir, las torres Kio) a lo lejos, desafiantes. Y yo me refugio aqui, en mi trozito de paraíso intentando pasar despercibida y junto a una taza de café. ¿Será esto la gloria?
Al mismo tiempo enciendo mi música, ajusto el volumen para que resulte suave y me acaricie los oídos. Agradezco la calma, la tranquilidad que se respira en este pueblo, aún a pesa de que algunos piensen que estoy loca.